sábado, 28 de marzo de 2026

La falta de infraestructura hidráulica en Texcoco no es simplemente un problema de ingeniería, sino una consecuencia de decisiones políticas acumuladas durante décadas. Por Mtra. Jessica Aguilar

 


Texcoco y la deuda histórica del agua: infraestructura hidráulica insuficiente en un municipio clave.

El municipio de Texcoco enfrenta una paradoja estructural: se ubica en una región históricamente vinculada al agua —el antiguo sistema lacustre del Valle de México— y, sin embargo, padece una creciente crisis de infraestructura hidráulica que limita su desarrollo urbano, agrícola y social. Este fenómeno no es aislado, sino que refleja fallas sistémicas en la planeación hídrica del centro del país.

Un territorio marcado por el agua… y por su ausencia.

Texcoco forma parte de la cuenca del Valle de México, una zona profundamente transformada desde la desecación de los lagos iniciada en la época colonial y continuada durante los siglos XIX y XX. La desaparición del Lago de Texcoco no solo alteró el ecosistema, sino que dejó una infraestructura hidráulica incompleta y, en muchos casos, obsoleta.


Hoy, el municipio enfrenta tres problemas simultáneos:


  • Escasez de agua potable en zonas urbanas y rurales
  • Inundaciones recurrentes en temporadas de lluvia
  • Sobreexplotación de acuíferos

Este triple desafío revela una falta de visión integral en la gestión del recurso.

Infraestructura insuficiente: diagnóstico estructural

A pesar del crecimiento poblacional y urbano, la infraestructura hidráulica de Texcoco no ha evolucionado al mismo ritmo. Entre los principales déficits destacan:


1. Redes de distribución deterioradas

Gran parte del sistema de tuberías presenta fugas significativas, lo que implica pérdidas de agua superiores al promedio nacional. Este problema no solo reduce la disponibilidad efectiva, sino que incrementa los costos operativos.


2. Falta de plantas de tratamiento funcionales

Aunque existen instalaciones, muchas operan por debajo de su capacidad o están fuera de servicio. Esto limita la reutilización del agua, especialmente en actividades agrícolas, que siguen dependiendo de fuentes cada vez más presionadas.


3. Drenaje pluvial insuficiente

Las lluvias intensas provocan inundaciones frecuentes debido a la falta de un sistema de captación y desalojo eficiente. Este problema se agrava por la urbanización irregular y la pérdida de zonas de absorción natural.


4. Dependencia de fuentes externas

Texcoco depende en parte del sistema hídrico regional gestionado por organismos como la Comisión Nacional del Agua, lo que limita su autonomía y capacidad de respuesta ante crisis locales.

Lo que no se está viendo: variables críticas ignoradas

Más allá de los problemas evidentes, hay factores estructurales que suelen quedar fuera del debate público:

Cambio climático y variabilidad hídrica

El patrón de lluvias en el centro del país es cada vez más irregular. Periodos prolongados de sequía seguidos de lluvias intensas ponen a prueba una infraestructura que no fue diseñada para estas condiciones.

Expansión urbana desordenada

El crecimiento de asentamientos sin planeación adecuada ha invadido zonas de recarga hídrica, reduciendo la infiltración natural y aumentando la escorrentía superficial.

Desigualdad en el acceso al agua

Mientras algunas zonas cuentan con suministro relativamente constante, comunidades periféricas dependen de pipas o tienen acceso intermitente, lo que genera tensiones sociales y desigualdad estructural.

Falta de gobernanza local efectiva

La coordinación entre niveles de gobierno —municipal, estatal (Estado de México) y federal— es limitada. Esto provoca duplicidad de esfuerzos, retrasos en obras y uso ineficiente de recursos.

Texcoco en el contexto regional: el espejo del Valle de México

Lo que ocurre en Texcoco no es un caso aislado, sino un reflejo de la crisis hídrica en toda la Zona Metropolitana del Valle de México, donde ciudades como Ciudad de México enfrentan problemas similares: sobreexplotación de acuíferos, infraestructura envejecida y una creciente demanda.

Sin embargo, Texcoco tiene una particularidad: su papel estratégico en proyectos de gran escala (como el fallido aeropuerto) evidenció la fragilidad del suelo y la complejidad hídrica de la zona. A pesar de ello, no se tradujo en una inversión sostenida en infraestructura hidráulica local.

¿Qué se debería estar haciendo?

Un enfoque serio y de largo plazo requeriría:

  • Rehabilitación integral de redes hidráulicas
  • Inversión en captación de agua pluvial a nivel comunitario
  • Modernización de plantas de tratamiento
  • Protección de zonas de recarga acuífera
  • Políticas de ordenamiento territorial vinculadas al agua
  • Transparencia en la gestión hídrica municipal

Además, es fundamental incorporar tecnología (sensores, monitoreo en tiempo real) y fomentar la participación ciudadana en la gestión del agua.

Una crisis política, no solo técnica…

La falta de infraestructura hidráulica en Texcoco no es simplemente un problema de ingeniería, sino una consecuencia de decisiones políticas acumuladas durante décadas. La ausencia de planeación, la fragmentación institucional y la baja prioridad presupuestal han construido una crisis que hoy afecta directamente la calidad de vida de sus habitantes.


Texcoco representa una advertencia: sin una transformación profunda en la gestión del agua, los municipios del Valle de México enfrentarán un futuro marcado por la escasez, el conflicto social y la vulnerabilidad ambiental.


El reto no es menor, pero tampoco es opcional.


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