jueves, 17 de agosto de 2017

¿VIOLENCIA POLÍTICA?; La existencia del machismo y del patriarcado, sigue representando para las mujeres en la política el “techo de cristal”..

Por Mtra. Jessica Teresa Aguilar Castillo





Todos los días escuchamos hablar de violencia, ya sea sexual, psicológica, económica, física; Pero, -¿Han escuchado hablar sobre violencia política?-. Fue en el 2015, cuando se visibilizó dicho término, a falta de una legislación y un marco normativo específico en México y de la omisión de la autoridad en la creación de políticas públicas eficientes. A manera de prevención, se realizó un Protocolo para atender la violencia política, el cual establece las acciones urgentes frente a los constantes casos de violencia contra mujeres en nuestro país.
El Protocolo para atender la violencia política contra las mujeres pretendió orientar a las Instituciones respecto al comportamiento que deben tomar para sancionar y señalar casos de violencia contra mujeres que se encuentran en el ámbito político y/o electoral.
Según la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém Do Pará), la Convención de los Derechos Políticos de la Mujer, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,[1] y la Convención Americana sobre Derechos Humanos, [2]reconocen el principio de igualdad, el derecho de los ciudadanos y las ciudadanas de participar en la dirección de los asuntos públicos.  Ante ello;
“Las mujeres tienen derecho al acceso igualitario a las funciones públicas de su país y a participar en los asuntos públicos, incluyendo la toma de decisiones.[3]
Por ende, el acceso al poder de las mujeres debe ser respetando la paridad y la igualdad de género. El Protocolo, es una iniciativa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, del Instituto Federal Electoral, de la Fiscalía Especializada para Atender Delitos Electorales, de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, así como de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, Instituto Nacional de las Mujeres y de la Fiscalía Especial.
Personalmente, el protocolo ha sido ineficaz para combatir de fondo el problema de la violencia política, pues se sigue vulnerando, transgrediendo y violando el derecho humano de las mujeres a ejercer el voto y a ser electas en los procesos electorales; Aún no existe un desarrollo pleno de la mujer que le ofrezca oportunidades certeras en la escena política o pública,  sobretodo en espacios como militante en un partido político, aspirante a candidata en un cargo de elección popular, a puestos de dirigencia nacional, estatal o municipal al interior de su partido político o en el propio ejercicio del cargo público en ámbitos federales, estatales o locales.
La existencia del machismo y del patriarcado, sigue representando para las mujeres en la política el “techo de cristal”. Es decir, las mujeres alcanzan cierto rango, pero existe una limitación para ascender a los puestos de mayor poder, debido a su condición de género. A pesar de no existir una limitación explícita para el ascenso a posiciones de poder, las mujeres son discriminadas o truncadas en su desarrollo personal y profesional. El argumento recurrente es que las mujeres deben “aguantar”, mientras que los varones son quienes acceden al poder.
La violencia política se ha vuelto un depredador que asecha las Administraciones Públicas y los partidos políticos. Sin embargo, todos y todas niegan su existencia, nadie habla de ello, pero saben que existe. La poca cultura de la denuncia respecto a casos de violencia política, ha hecho que las mujeres que se dedican a la política permitan innumerables denostaciones y omisiones basadas en argumentos de género, que anulan y menoscaban el reconocimiento de sus funciones públicas y políticas. Aunado a ello, cuando las mujeres deciden realizar su denuncia, son doblemente discriminadas y violentadas, pues reciben la agresión de sus compañeros de trabajo y de sus jefes políticos inmediatos. Además, pierden la oportunidad de acceder a las posiciones de poder; El argumento central es que “traicionaron” o fueron “desleales” con su partido político.
Usualmente los agresores pueden ser, según el Artículo 442 de la Ley General de Instituciones y Procedimiento Electorales,  agentes del Estado, altos funcionarios, subordinados, servidores públicos, compañeros de trabajo, dirigentes o líderes de partidos, militantes, medios de comunicación, agrupaciones políticas, los y las ciudadanos/as, cualquier persona física, las y los aspirantes, precandidatos/as, candidatos/as y candidatos/as independientes a cargos de elección popular; Los y las observadoras electorales o las organizaciones de observadores y observadoras electorales; Las autoridades o las y los servidores públicos de cualquiera de los Poderes de la Unión; de los poderes locales; órganos de gobierno municipales; órganos de gobierno de la Ciudad de México; órganos autónomos, y cualquier otro ente público; Las y los notarias/os públicas/os; Las personas extranjeras; Las y los concesionarias/os de radio y televisión; Las organizaciones ciudadanas que pretendan formar un partido político; Las organizaciones sindicales, laborales o patronales, o de cualquier otra agrupación con objeto social diferente a la creación de partidos políticos, así como sus integrantes o dirigentes, en lo relativo a la creación y registro de partidos políticos; Las y los ministras/os de culto, asociaciones, iglesias o agrupaciones de cualquier religión. El objetivo de cualquiera de éstos agentes, es minimizar las labores partidistas o de servicio público que se realicen por el sólo hecho de ser mujer, acompañadas de constantes acciones o comentarios discriminatorios, sexuales, misóginos y descalificativos.
Está tan normalizada la violencia política en el ámbito público, político y electoral, que las mujeres integrantes de partidos políticos u organismos de gobierno minimizan la gravedad de los hechos y sus consecuencias. A continuación, algunos ejemplos de violencia política:
1.         Los registros simulados de candidatas que renuncian a sus cargos para cederlos a suplentes varones (La ley ahora contempla que las candidatas tengan suplentes del mismo género, para que ya no haya “Juanitas”).
2.         Registrar a mujeres exclusivamente en distritos electorales perdedores.
3.         Inequidad en la distribución de los tiempos de radio y televisión (Actualmente existe una fórmula que proporciona a los partidos políticos recurso económico para gastos de campaña; mismo que se reparte 30 % igualitario y el 70% proporcional, sea hombre o mujer el candidato, aunque sigue siendo una fórmula perversa que perjudica a los partidos políticos minoritarios o de nuevo registro).
4.         Uso inadecuado del presupuesto de los partidos destinado a la capacitación, promoción y desarrollo del liderazgo político de las mujeres (Gastan el dinero en otros rubros y lo justifican en gastos de capacitación o empoderamiento de las mujeres líderes partidistas).
5.         Obstaculización de la participación de las mujeres en las elecciones regidas por sistemas normativos internos (Los partidos políticos contemplan la inclusión de mujeres en sus estatutos y programas basados en reglas paritarias y equitativas, -¡lo dicen, pero no lo hacen!-).
6.         Ocultamiento de información.
7.         Represalias por vincularse y defender temas de género y derechos humanos de las mujeres.
8.         Desestimación y descalificación de las propuestas que presentan las mujeres (De frente el reconocimiento y por atrás la descalificación a su trabajo).
9.         Agresiones verbales basadas en estereotipos y visiones discriminatorias sobre las mujeres. El reciente caso de Delfina Gómez Álvarez, víctima de una campaña clasista y de discriminación por su condición de género. El argumento fue denostarla y mal llamarla “títere” de un dirigente nacional, seguido de adjetivos calificativos violentos que hacían referencia a su condición de género. Por ejemplo, un tweet de Felipe Calderón, donde se burla de su nombre, la minimiza y denigra. La ex candidata a Gobernadora de MORENA, interpuso una queja por violencia política, misma que no prosperó por considerar que cumplía solo tres de los cinco elementos bajo los cuales se aplica el Protocolo. Los criterios indispensables para identificar un acto de violencia política se basan en lo siguiente:
a)         El acto u omisión se dirige a una mujer por ser mujer, tiene un impacto diferenciado y/o afecta desproporcionadamente a las mujeres.
b)         El acto u omisión tiene por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce y/o ejercicio de los derechos político-electorales de las mujeres.
c)         Se da en el marco del ejercicio de derechos político-electorales o bien en el ejercicio de un cargo público (sin importar el hecho de que se manifieste en el ámbito público o privado, en la esfera política, económica, social, cultural, civil, etcétera; tenga lugar dentro de la familia o unidad doméstica o en cualquier relación interpersonal, en la comunidad, en un partido o institución política).
d)         El acto u omisión es simbólico, verbal, patrimonial, económico, físico, sexual y/o psicológico.
e)         Es perpetrado por el Estado o sus agentes, por superiores jerárquicos, colegas de trabajo, partidos políticos o representantes de los mismos; medios de comunicación y sus integrantes, un particular y/o un grupo de personas[4].
Me pregunto, -¿Hasta que grado de violencia se debe llegar, para que el Tribunal  Electoral considere que existe violencia política?-. La resolución de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con respecto a la ex candidata Delfina, fue que no se consideraba violencia política. –Se crea el protocolo para después ignorarlo-.
1.          El Acoso, los ataques  físicos, la violencia sexual e, incluso, el asesinato, también tienen consecuencias penales y no exclusivamente electorales. Existen muchas mujeres en el interior de los partidos políticos y Administraciones Públicas víctimas de acoso sexual y laboral por parte de sus jefes inmediatos y líderes partidistas. Desgraciadamente, el ambiente laboral en política incluye descalificaciones y comentarios denigrantes constantes de hombres y de compañeras de trabajo, que argumentan que las oportunidades de crecimiento o el acceso a mejores posiciones políticas en mujeres, las obtienen exclusivamente a cambio de favores sexuales, obediencia o lealtades políticas. Es triste que las propias mujeres duden de la capacidad intelectual y del profesionalismo de otras mujeres para obtener mejores posiciones políticas; Y que contribuyan a la violencia política contra su propio género.
Otras conductas que podrían constituir violencia política con agravante por ser cometidas contra mujeres, son las citadas en el Artículo 7 de la Ley General en Materia de Delitos Electorales, consistentes en la violencia o amenaza, para presionar a una persona a asistir a eventos proselitistas, o a votar o a abstenerse de votar por un candidato o candidata, partido político o coalición, durante la campaña electoral, el día de la jornada electoral o en los tres días previos a la misma (fracción VII).
La violencia política no es más que el resultado de una degradación en el tejido social y de la descomposición del Estado. Estamos en la cultura de “aguantar”, haciendo hincapié a que la mayoría de los mexicanos tienen extremas capacidades de tolerancia ante hechos de violencia, impunidad, corrupción, impunidad por parte de actores políticos, Instituciones de Gobierno, y partidos políticos. Prevenir y evitar la violencia política contra que buscan superación personal o profesional debería ser una prioridad. Atender y analizar los casos de violencia política que se han vuelto tan recurrentes, traerá como consecuencia la creación de una legislación más concreta. Se debe priorizar la atención de los derechos humanos que mandata la Constitución, de los Organismos Internacionales, así como de los Tratados Internacionales. En caso de violencia política las autoridades deberán adoptar las nueve acciones siguientes:
1.         Escuchar a la víctima y no sugerir que la víctima es responsable de lo que le sucedió.
2.         En caso de ser necesario, canalizar a la víctima para que sea atendida física y psicológicamente de forma inmediata. La CEAV y la CONAVIM, a través de la línea 01800Háblalo.
3.         Asesorar a la víctima sobre los elementos necesarios para acreditar la violencia de la que fue objeto y la mejor forma de conservar y presentar la evidencia.
4.         Ubicar si existen otras víctimas.
5.         Solicitar que se realice un análisis de riesgo.
6.         Dar aviso y contactar con las autoridades correspondientes que estén en capacidad de atender el caso.
7.         Otorgar las órdenes de protección que correspondan y, en su caso, las medidas necesarias para evitar que los daños sean irreparables.
8.         Brindar la asesoría necesaria para que la víctima esté en condiciones de tomar una decisión respecto a las acciones jurídicas que podría llevar a cabo.
9.         Contactar a la víctima con organizaciones y redes de apoyo.[5]
Las mujeres tenemos derecho a una vida libre de violencia, a no ser revictimizadas ni agredidas por denunciar hechos que laceren nuestra dignidad o nuestro cuerpo. Tenemos derecho a ocupar puestos de dirección, cargos de elección popular, dirigencias nacionales, estatales o municipales, a ser incluidas en las listas plurinominales, todo ello sin escuchar que debemos ser “obedientes”,  “disciplinadas”, o que tenemos que “aguantar” mientras los hombres nos observan por arriba del “techo de cristal”.



[1] Artículo 25 de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer.
[2] Artículo 23 de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer.
[3] Artículo 4, inciso j) de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, artículos II y III de la Convención de los Derechos Políticos de la Mujer y artículo 7.a de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.

[4] Procolo para Atender la Violencia Política contra las Mujeres, México, 2016, pág. 41.
[5] Procolo para Atender la Violencia Política contra las Mujeres, México, 2016, pág. 51.

martes, 13 de junio de 2017

MORENA, ¡YA GANÓ!.....

foto tomada del Facebook @delfinagomez

Por Mtra. Jessica Teresa Aguilar Castillo

Delfina Gómez Álvarez ha participado en dos elecciones, la primera de ellas fue para Presidenta Municipal de Texcoco en el 2012, coalición integrada por los partidos Movimiento Ciudadano (MC) y Partido del Trabajo (PT) a la que por primera ocasión en todo el país se le autorizó ser nombrada “MORENA”; la segunda vez que participó fue en el 2015, compitiendo por la diputación federal del Distrito 38 del Estado de México, distrito integrado por los municipios de Texcoco y Chimalhuacán. Su participación fue a través del partido MORENA, y con el cual resultó nuevamente triunfadora. En el 2017, pide licencia como diputada federal y posterior es ratificada por la militancia  en una asamblea estatal como la próxima candidata a la gubernatura por el Estado de México.

Los principales logros de Delfina para empujar la candidatura a la gubernatura se tradujeron en ser la primera mujer en ganar una elección municipal y competir a través de un partido político que tenía mínima presencia en el municipio de Texcoco, además de ser quien derrotara a Manuel Cadena Morales, principal lider priista y cuyo recurso económico era abundante.

Los principales riesgos que enfrentó durante la campaña fueron cuando el 6 abril, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) confirmó que la candidata de Morena realizó actos anticipados de campaña por lo que fue multada con 75 mil 500 pesos, poniendo en riesgo la candiatura del Estado.
Aunado a ello, el representante del PAN ante el Instituto Nacional Electoral (INE), Francisco Gárate, denunció que el Ayuntamiento de Texcoco transfirió al Grupo de Acción Política (GAP) más de 480 mil pesos en 2015, año en el que Delfina Gómez era la alcaldesa. Delfina se enfrentó a una campaña negra violenta, clasista, difamadora y principalmente discriminadora debido a su ocasional forma de expresarse o hablar.

El posicionamiento de Delfina Gómez se debió al excelente desempeño en sus acciones de gobierno en el municipio de Texcoco, al carisma natural y a su labor en el rubro educativo durante aproximadamente 30 años. Sin duda, la participación de Andrés Manuel López Obrador, como una figura y liderazgo sirvió de plataforma de lanzamiento para la consolidación de su imagen, se convirtió en una candidata competitiva, con programa de gobierno y propuestas concretas.

Sus principales propuestas de campaña fueron crear un nuevo modelo de movilidad denominado Ritmo (Red Integral de Transporte Masivo Ordenado), asociar la ciencia y la tecnología a la capacitación de nuevos oficios que permitieran a las personas mejorar sus ingresos. Apoyar a la educación para tener escuelas dignas, maestros bien capacitados, becas para los alumnos de preparatoria y acceso para todos a universidades públicas. Utilizar estrategias focalizadas en la prevención del delito y recuperación de espacios públicos. Ampliar la red hospitalaria, consultas gratuitas las 24 horas en los centros de salud con médicos titulados y medicamentos gratuitos. Aumentar apoyos para adultos mayores, personas con discapacidad y madres solteras. Instaurar un gobierno de austeridad y finanzas públicas transparentes que además invertiera los ahorros en la gente.     
        
Otros factores que coadyuvaron a su creciemiento electoral, fueron el hartazgo social, la crisis de violencia que afecta al país y al Estado, los negativos del gobierno de Peña Nieto que se agravaron con el llamado gasolinazo, además del señalamiento de que el candidato del PRI es primo del presidente de la República, los feminicidios, sirvieron como detonantes de la imagen de la candidata  de MORENA y lo que representó un incremento en las preferencias electorales de los mexiquenses.
Delfina Gómez Álvarez fue evaluada según algunos periodicos de circulación nacional con un 84% de conocimiento entre los electores, el 36% de opiniones positivas y sólo el 20% de opiniones negativas, mientras que el PRIMazo arrojó que 89% de los mexiquenses lo conocia,  obtuvo el 22 % de opiniones positivas y 47% de opiniones negativas. Esto nos describe la gran estrategia de campaña que tuvo Delfina frente a un personaje, que de antemano, tuvo padre y abuelo gobernador, y que además proviene de una élite priista privilegiada.

La candidata de Morena centró  el debate de su campaña en abordar asuntos críticos y que son de interés colectivo, como la inseguridad, la falta de oportunidades laborales para los jóvenes, el rezago educativo, la problemática con el transporte público, los servicios de salud, los feminicidios, la corrupción y la impunidad de los servidores públicos, alentar un gobierno con austeridad y transparencia. Enfocó la cobertura territorial de la campaña en más del 50% de los 125 municipios que conforman el Estado de México. Visitó los 45 distritos locales del Estado. Concentró sus actos de campaña en plazas donde sus contrincantes tienen influencia o simpatía con los votantes. En 7 ocasiones acudió a Nezahualcóyotl, en Ecatepec tuvo 6 visitas, 2 veces tocó piso en Huixquilucan, en Ixtapaluca y Chimalhuacán acudió 3 veces. En Tlalnepantla hizo proselitismo en 6 ocasiones, mientras que en Naucalpan 4 ocasiones, realizando concentraciones masivas en algunos de los municipios más poblados.

Los puntos clave de la campaña fueron poner en la agenda pública todos los problemas de la entidad y las propuestas con las que ofrece mejorar la situación. Creó el problema y dio la solución, una excelente estrategia de campaña. Evitó constantemente los ataques contra sus adversarios. Sin embargo, durante los recorridos a todos los municipios hizo hincapié del desprestigio del que fue victima, la violencia con la que fue tratada en los medios de comunicación  y repitió cientos de veces “¡ya llegó, la que va a sacar al PRI!”.

Segmentó a su universo de votantes en adultos mayores de 65 años o más, los cuales representan el 9.42% de los posibles votantes (1 millón 69 mil 719 personas). Ofreció para este segmento de electores, aumentar al doble la pensión para adultos mayores. El objetivo es lograr que a través de su propuesta este número de la población se interesara en ella.  Los jóvenes entre 18 y 29 años, representan el 30% de los posibles votantes (3 millones 408 mil 993 mil personas). Ante ello, ofreció 40 universidades públicas y becas. Los indecisos o desinformados también formaron parte principal de su campaña.

La imagen de Delfina se basó en ser mujer congruente, pues entre la descripción de sus propuestas se encuentra la austeridad y no ser una política tradicional, su forma de vestir reflejó lo que dice en sus discursos. Su imagen expresa sencillez, humildad, desinterés económico en el sentido que llegar al poder no le beneficiará económicamente porque esa no es su prioridad. Invitó a la gente a saber más de ella, su imagen, su trayectoria y su notorio gusto por los animales la colocan en un escenario humanitario. Los ideales que manejó en sus discursos y campaña son compatibles con plataforma política, estatutos e imagen de MORENA.

No logró despersonalizar la imagen negativa de títere de Andres Manuel López Obrador e Higinio Martínez, pues su imagen y liderazgo no es lo suficientemente  fuerte como la de ellos. Aunado a ello, los medios de comunicación coptados por el gobierno y el constante golpeteo en redes sociales. Ella, hizó todo lo posible por defender su autonomia, liderazgo y posición política. Fue arropada por líderes políticos de renombre, la campaña invitó a distintos sectores de la sociedad para generar mayor liderazgo, entre ellos los académicos, artistas, políticos, personajes internacionales, etc. Todo ello generó abrir frentes de apoyo social, económico, político, empresarial, académico entre otros para dar la percepción de apoyo y respaldo en su liderazgo.
Su vitalidad fue buena, pues durante toda la campaña se mantuvo saludable en apariencia, su vestibilidad demasiado sencilla, su vivacidad proactiva, la verbosidad con la que se manejó ante su público fue excelente, sabía escuchar. Mencionaba repetidas ocasiones su origen humilde, sencillo, que era hija de un albañil, maestrita, dando un manejo de su imagen en los medios de comunicación que dio pie para ser parte de las burlas en redes sociales por su origen, su inexperiencia y la clase social de la que provenía. Generó el idilico sueño de aspiración en el que cualquiera puede tener la posibilidad de gobernar.

El slogan de su campaña permitió describir un contexto de franca descomposición social, dominado por la violencia y la inseguridad que se presenta en la vida cotidiana, además de la marcada desigualdad entre los diversos sectores de la población y los vacíos en el ejercicio de gobierno identificados con las más diversas prácticas de la corrupción. Plantear como mensaje central el llamado a “la esperanza se vota”, significó una abierta apelación a la emotividad de los ciudadanos desesperanzados, cansados de su precaria situación e incrédulos ante los trillados mensajes políticos que se encuentran formados por palabras comunes y formatos acartonados.

Su mensaje implicó un llamado a la participación, a salir a votar el día de la jornada electoral, pues sólo participando la esperanza se haría posible, sería una realidad. La esperanza estaba ahí, encarnada por la maestra Delfina Gómez, pero había que votarla, había que elegirla, era necesario participar.

Fue una notoria confrontación de clases sociales. Por un lado la mujer, ciudadana y maestra que ha enfrentado al sistema dominado por lo masculino y ha demostrado la valía de su participación en la construcción de su carrera profesional; por otro, el hombre de imagen impecable, integrante de la élite y del grupo Atlacomulco.  Delfina, mujer de cuna humilde y forjada en la cultura del esfuerzo (en igualdad con la gente del pueblo, siempre excluida, marginada, siempre explotada, utilizada) que entiende las necesidades básicas de una  familia común porque las ha padecido, porque ha sufrido también los abusos del poder político; frente al “niño bonitoque parecía jamás haber sufrido carencia alguna, que toda su vida ha estado resuelta gracias a la fortuna de su familia. En general, la campaña se basó en mover sentimientos y simpatías de los posibles votantes, una campaña honesta y humana.

¿Qué viene para MORENA en el futuro?. Los resultados que arrojó el PREP el 5 de junio de 2017, posicionaron durante el cierre de las casillas y hasta altas horas de la madrugada a Delfina como una contundente triunfadora.  MORENA obtuvo 1, 786, 962 votos, para el computo final declaró ganadora a Delfina en 20 distritos locales contra 23 del Revolucionario Institucional, con tan solo un distrito al PAN y con tres distritos al PRD.

El umbral de diferencia de votos entre el PRI y MORENA causó duda en la certidumbre de la eleción. En la madrugada del 4 de junio el PREP mostraba a Delfina como triunfadora, mientras que el Instituto Electoral salía al mismo tiempo a declarar a Del Mazo como posible ganador, resultado de un “conteo rápido”. Los mexiquenses fuimos testigos de la clara manipulación en los medios de comunicación, de la rápidez con que la maquinaria política priista en el Estado de México operaba a favor de un candidato que legitimamente no habia obtenido el triunfo.

Los computos distritales comenzaron el miercoles 7 de junio, se solició el recuento total de los votos a través de la apertura de los paquetes electorales, y con base al Código Electoral del Estado de México debía aplicarse la ley. El Instituto Electoral decidió abrir solo 4000 de ellos de un total de 18,605 casillas, mismas que mostraban las más evidentes anomalias y dudas respecto a los resultados finales. Para MORENA la cantidad de votos se incremetó, pero la mayoría de paquetes siguen sin ser abiertos. Ademas, la base de datos que contiene el listado con los resultados finales del computo no ha sido entregada a MORENA. Como resultado de la negativa por parte del Intituto Electoral del Estado de México, MORENA impugnó los 45 distritos, bajo el argumento de que hubo injerencia del Gobierno Federal y utilización indebida de programas sociales. Con ello, solicitó al Tribunal Electoral del Estado de México la nulidad total de los resultados en 7 distritos (Tejupilco, Valle de Bravo, Atlacomulco, Ixtlahuaca, Jilotepec, Chimalhuacan, Ciudad Adolfo López Mateos) y de 3, 968 casillas con anomalias concretas, por ejemplo: niveles de participación atípicas, además de detectar que los beneficiarios de programas sociales de SEDESOL fueron representantes de partido el día de la jornada electoral en la casillas, también que la votación que se llevó a cabo en algunas de esas casillas fue por órganos o personas no facultadas, aunado a ello, hubo hostigamiento, violencia física, citatorios de la Fiscalia Especializa para la Atención de Delitos Electorales, dilación en la entrega de nombramientos de representantes de partido de MORENA, entre otras.

Independientemente de los procesos de impugnación y las acciones legales a las que haya lugar en estos próximos meses,  MORENA, ¡Ya ganó!, pues ser fuerza política en el Estado de México, le permitirá para el 2018 tener regidores, Presidencias Municipales, Diputaciones Locales, Federales y Senadurias. Tendrá una mayoría competitiva en el poder legislativo e incrementará aún más su votación para la próxima gubernatura. MORENA es un  partido cuyo crecimiento es notorio, los adversarios le tienen miedo por su arrasador triunfo, la fuerza e impetú, la credibilidad, la esperanza y la honestidad con la que se conducen sus dirigentes, permitirá ver en un futuro no muy lejano un gobierno proveniente de la verdadera izquierda.